Los Fabulosos Cadillacs: Calaveras Que Chillan | Suplemento Sí!, Clarín | 15 Agosto 1997

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LOS FABULOSOS CADILLACS: CALAVERAS QUE CHILLAN
Tras trece años al frente de Los Fabulosos Cadillacs, Vicentico y Flavio queman todas las etiquetas y se sacuden el polvo de un pasado bailable y comprometido.

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POR QUE DEBERIAMOS SER COHERENTES, EH?

Ser Padres Hoy
¿Qué, ya está naciendo Flavio Jr.? ¿Si no, qué hacemos periodistas, fotógrafo, cantante desgarbado y mánager con celular apilando colillas en una sala de espera? No, a no alarmarse.

El palier pertenece a los Estudios TNT de Congreso donde los ocho Cadillacs [se fue Rotman, recuerden] ensayan un poco apelmazados casi diariamente. Don Cianciarulo atrasa como una hora la entrevista porque fue al médico con su mujer embarazadísima, nada más.

Al fin llega la pareja de padres inminentes, y ahora el retrasito sí se debe a un recién nacido: el disco de Iorio-Flavio. Camino a la salita de ensayo, Vicentico felicita largamente por la tapa [se oyen de esas fuertes palmadas de fraternidad tan Cadillacs].

Quién diría. Hace 33 años estos dos padres primerizos nacían en el mismo hospital [el Italiano] con diferencia de apenas una hora. Casualidad que le dicen. Hoy, uno le advierte al otro que su vida va a cambiar cuando nazca el niño, y cómo. “Tengo otro manejo del tiempo, ya no me levanto a las 4 de la tarde como antes del nacimiento. A veces pienso que sería bueno ver el mundo como un niño, me gustaría ser nada y ver las cosas como son, sin pensamientos.”

Pero con tanto nacimiento, ¿cómo puede ser que su flamante Fabulosos Calavera -sin dudas, su mejor disco- esté tan plagado de referencias a la muerte, a calaveras, a entierros, a Sábato?

“Todo lo que digamos sobre la muerte ahora, va a ser mucho mas grosso o importante que lo que escribimos en las canciones, que son simples muestras de un clima. Por ahí ahora podemos decir que la muerte esto o aquello pero seguro va a ser mentira y va a achicar o desvirtuar lo que la canción diga. Hay un lado infantil en nuestro acercamiento a la muerte, seguro, y si ves la tapa, hay humor. La muerte no es más que una obsesión nuestra desde siempre”. Vicentico.

1997-08-15-SIClarin02Ser Músicos Hoy
Hoy, estos dos tipos audaces son el motor de una banda que acaba de firmar un contrato millonario a cambio de un disco donde, se suponía, debería almacenarse el éxito en forma de cinco nuevos “Matadores” y cinco nuevos “Mal Bichos“. Pero no.

Estos dos tipos audaces se despacharon con una colección de rapsodias bohemias donde lo que arranca como ceñudo death metal a la Iorio puede seguir como aburguesado jazz para coctails, y todo así. ¿Por qué tanto híbrido inesperado? Vicentico: “El clima del disco no me parece comparable a nada de lo que se escucha hoy en día ni acá ni afuera. Diría que es hasta desubicado. Nos propusimos inventar nosotros mismos un nuevo piso donde pisar y nos reconstruimos. Es que ahora escuchamos más músicas que rock y nada más“.

En el corte “El muerto“, uno puede rastrear las huellas digitales -especialmente en la digitación del excelente guitarrista Ariel MInimal– de una música virtuosa que acá a fines de los setenta se catalogaba como jazz-rock/fusión/latino.

Sí, otro escándalo. Los Cadillacs ´97 suenan a Raíces, La Banda (de Rubén Rada), el Invisible tanguero de El jardín de los presentes y hasta… ¡La grasa de las capitales de Serú Girán! “Basta, que me deprimo. Cómo puede ser que nos estemos pareciendo a esos discos…“, frena Vicentico.

¿Nunca Los Escuchaste?
Bueno, con Invisible sí me siento identificado. Era la música que escuchábamos antes de entrar en el punk y el ska cuando teníamos 14 o 15. Ahora que pasamos los 30 nos damos cuenta de lo importante que fue todo eso para nosotros y lo reivindicamos. A los 20 nuestro universo musical era demasiado cerrado, y en realidad, estábamos más ocupados en cosas como estar en barra y tomarnos una cerveza entre amigos. Hoy incluso respetamos a Charly García

Suplemento Sí! | Diario Clarín | 15 Agosto 1997Ser Fan Hoy
“Esta carta está motivada en las primeras sensaciones que me provocó Fabulosos Calavera. Tengo 25 años, trabajo en la guardia de un hospital [Silencio hospital, ¿se acuerdan?] y soy fanático de los fabu desde que apareció Bares & Fondas en el ´86 [¡ya pasaron más de diez años]. Tengo todos sus discos [mis preferidos fueron a su debido tiempo Yo te avisé y El León] y soy de los que, cuando va a una fiesta o cumpleaños, guarda en algún lado Vasos Vacíos casi como un amuleto para la diversión. Nunca fui un pibe que me gustara demasiado el ska, aunque si el reggae, y tampoco me va mucho la onda Che Guevara que hay ahora. Para mi los Cadillacs siempre representaron la alegría y sus discos siempre tuvieron temas buenos del primero al último y bailables pero con letras que te cuentan algo. ¿Porqué les cuento ésto? Porque el primer día que salió el disco nuevo, había tenido unos quilombos en el laburo, salí medio caliente y me fui a comprarlo. Cuando lo puse me sorprendí, me encontré con algo inesperado. Pensaba que iba a tener el disco ideal para el walkman y… ¡No me gustó nada! No se puede hablar de decepción porque ahora todos los días escuchó un tema y sé que con el tiempo me va a gustar. Eso sí: el otro día los ví por MTV y muero por ir a verlos en vivo. ¿Tocan en Cemento, no? Mantengánnos informados [Rodrigo Zlatkes, capital].

Ser Comprometidos Hoy
Alguna vez creímos en una ecuación equivocada: una banda tocaba “Yo no me sentaría a tu mesa“, “Desapariciones“, “Gallo Rojo“, “Quinto centenario“, “Arde Buenos Aires” y “Las venas abiertas de América latina“, por lo tanto, era “comprometida” y “combativa”. Acaso no haya que andar exigiéndoles coherencias ideológicas a nadie. A ver si somos tan ingenuos de exigir que se mueran de verdad tocando ska, ¿no te parece, Vicentico? “No creo que la lucha de nadie pase por los diarios, no leo los diarios, no me parece una manera lógica de entender la realidad. Son lo mismo que Maurolandia. No me interesa opinar sobre alianzas de partidos. No me interesa. Yo no voy ni a votar. No tengo ni idea. Y sé que con esto van a decir, no sos comprometido.. que piensen lo que quieran yo estoy comprometido con mi vida y con mi trabajo

¿El Che Ya Fue?
Suplemento Sí! | Diario Clarín | 15 Agosto 1997Cómo le vamos a decir que no al Che. Es una pena que esa sea la pregunta. En algún momento fui militante de izquierda y creía en la revolucion y en otros momentos no. En los medios esconden la mayor parte de la realidad, y son tan contradictorios como podemos ser nosotros. Todos nos estamos contradiciendo todo el tiempo. Nuestra vida no tiene mucho que ver con lo que se pintaba de nosotros, por eso ahora estamos tratando de que no puedan agarrarnos por ningún lado. Lo del Che fue un homenaje a un tipo que admiramos y punto. ¿Por qué ahora tenemos que ser coherentes, eh?“.

Ser Ocupados Hoy
“Quién duda de nuestras canciones, duda de nuestro corazón”, canta el invitado Rubén Blades en “Hoy lloré canción“. ¿No le parece que entre sus corazones y los de la gente hay demasiada burocracia y se podría dar lugar a dudas? Por ejemplo, la quinta alquilada para ensayar, el estudio soleado y espléndido en las Bahamas, un asado para la prensa, los afiches con la frase marketinera “el disco que cambiará la historia del rock nacional”, las bolsitas de Musimundo con la tapa del disco…

Entendemos eso como una cuestion laboral: con el contrato que tenemos, hay que soportar la bolsita, o contestar en las notas cosas que no nos preguntamos y ni quisiéramos preguntarnos [Vicentico].

¿Tuvieron que hacer ciertas concesiones?
No es eso. El sello se mandó una cosa tan grande con nosotros que no podemos no decir nada. Eso que dice el sello es lo que dice el sello. Nosotros hicimos el disco, música, y casi no tenemos nada que ver en nada más. Las presiones en general tambien son como motores, que te provocan y desembocan en algo grosso como Fabulosos Calavera. [Flavio].

Al que le interese los Cadillacs que escuche el disco. Lo demás es laboral. Estamos promocionando el disco. Y la verdad que no sé por qué estamos haciendo esta nota. ¡Váyanse! [Risas].

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NO ME IMPORTA MI PASADO
La leyenda cuenta: una barra de amigos, “nueve gordos” se autodenominaban, decían pertenecer a un grupo de rock para entrar de colados en fiestas. Antes y sin conocerse, recién empezaditos los ochenta, varios de ellos habían coincidido en recitales de Sumo y Los Violadores.

Una confusión en la agenda del motivó un cambio de nombre de la incipiente banda: de Cadillacs ´57 al Fabulosos Cadillacs vigente. Antes de grabar Bares y Fondas (1986), su primer disco, ya tenían que responder a las críticas sobre el baile y la falta de “mensaje social” de su música. “A nosotros no nos interesa divertir a nadie, el que escucha las letras y se divierte con nosotros es un idiota“, decían. En el disco ya se definían como “chicos rudos” (¡rude boys!) asumían toda las influencias de Style Council a Madness.

Figuraban el notable bolero “Galápagos” y el hit “Quiero morir tocando ska“. ¿Músicos?: “No es condición esencial para los Cadillacs saber tocar o sonar bien“, mandaban. ¿Eran demasiado complejos para ser entendidos? No, para nada. Tenían un público festivo y bailarín, un look de traje y corbata mod y declaraciones que rara vez esquivaban la polémica.

En 1987, editaron el exitoso Yo te avisé y volvieron a atacar: “El disco se llama así porque sabíamos que iba a ser un éxito. Entre las cosas extramusicales que más nos gustan, una es taparle la boca a los que hablan y no saben nada. Son los que creen que Mercedes Sosa es rockera y eso no es cierto. Nos criticaron desde el principio“.

Y otra más, igual de sorprendente para el políticamente correcto rock local de hoy, pero bastante habitual entre los grupos under que se abrían paso mediando la década pasada: “No es que nos llevemos mal con Charly García simplemente no lo respetamos. Para nosotros es un perejil“.

En medio de la creciente popularidad, un entredicho. Fue con el diputado radical Jesús Rodríguez, previo a un show de la Juventud Radical en el que terminaron escupidos. En una conferencia de prensa largaron la frase “Yo no voy a sentar a la mesa con alguien que firmó la ley de Obediencia Debida“. Muchos se agarraron la cabeza: ¿unos rockers que visten bien y tienen onda rugbier, así eran vistos ni más ni menos, vienen a gritarle en las contradicciones a un político progre?

El tercer disco, llevaba el rimbombante título de La revolución del rock, El Ritmo Mundial de Los Fabulosos Cadillacs (1988) ya giraban por latinoamérica, su segundo hogar, y se convertían en una nuevos ricos del rock. “Somos el exponente de la clase media que tiene guita y la gasta en boludeces. Nuestra historia, como la de cualquier gordo, se puede contar a partir de los restaurantes donde salimos a comer“.

Vas a hablarme de nuevo de tu arte, vas a hablarme de nuevo del mensaje. El mensaje soy yo” Así arrancaba el disco El satánico Dr. Cadillac (1989), su primer acercamiento a una escena rap todavía muy incipiente y su descarga contra las interminables críticas sobre su falta de compromiso.

Después vendrían la hiperinflación, el injustamente inadvertido Volúmen 5 (1990), el absurdo rémix Sopa de caracol (1991) y una época árida para la popularidad de los Fabu en la que peregrinaron con su show por discotecas de todo el país. “Yo todo esto lo hice por mí” decía Vicentico en esos tiempos, “para zafar del aburrimiento que significa pasarte la vida, no sé, en una facultad. Pero este paquete trae algunos productos que no estaban previstos, que no queríamos comprar pero venían incluídos. Son como galletitas surtidas: no podés comerte sólo las que te gustan“.

Todo empezó a cambiar con la llegada de El León (1992). Ahí fue que aprobaron el examen de variedad musical y ritmos latinos. volvieron a los escenarios porteños, primero a Prix D´Ami, después a Obras. Y llegó a la masividad más absoluta con el súperhit multitarget Matador (1994) y, después, Mal Bicho (1995). Se los llamó comprometidos y “alterlatinos” remera del Che mediante. Esa, ya es historia conocida, y ellos prefieren ahora dejar atrás tanta coherencia…

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