La Cornetita

LA FABULOSA CORNETITA

La banda del Club de Gimnasia y Esgrima, creada por algún entusiasta maestro de música, representó un claro punto de inflexión en las vidas de los cadillac Pablo Puntoriero y Fernando Albareda.

“Elijan el instrumento que quieran tocar”, habría dicho el maestro. Pablo buscó el saxo y Fernando la trompeta: después de quince años de un compartido amor por la música, Pablo llevó a Fernando a La Cornetita, un grupo de free jazz que reconoce influencias de Coleman, Coltrane y Haden. Pasó poco tiempo y Fernando le retribuyó el favor a Pablo invitándolo a tocar con Los Fabulosos Cadillacs.

Cuando salgo al escenario con Los Cadillacs me siento como el jugador de fútbol que sale a la cancha y tiene a todo el público gritándole. En La Cornetita la adrenalina pasa por otro lado —reflexiona Fernando—. Lo que hacemos con La Cornetita tiene más que ver con nosotros, es más íntimo. En cierto sentido el trabajo con Los Fabulosos Cadillacs es más distendido en términos musicales: hay un nombre que te ampara y un día malo no cambia nada. Pero existe la exigencia de no equivocarse, los arreglos están muy pautados y se intenta que siempre suene lo mismo. En cambio, en La Cornetita el error genera algo que puede ser aprovechado musicalmente por todo el grupo, uno tiene la libertad de irse para cualquier lado. El público que viene a escucharnos no pretende escuchar lo mismo que en la grabación, ni bailar un hit“.

Ni siquiera hacemos standards del jazz: tocamos temas propios o ajenos pero desde un lugar experimental. Sin embargo no creo que en nuestra música haya una mayor elaboración intelectual —explica Pablo Vázquez, contrabajista y fundador del grupo en el año 1996, junto a Puntoriero—.

En los Cadillacs hay arreglos y se intenta que suenen siempre de un misma forma. Aquí cada vez que se pasa un tema, suenan cosas diferentes, nuevas; ninguna versión se parece a la anterior. Los temas se arman a partir de la melodía; la armonía se deriva de la superposición melódica. El bajo no está relegado a una función de apoyo rítmico-armónico. El tiempo no se pauta, hay encabezamientos melódicos y después la cosa se afloja, se libera y nos encontramos en el final“.

Aunque el grupo parece seguir como una declaración de principios la idea de trabajar sin pautas armónicas, incorporó a Sergio Lamas, un guitarrista de confianza que sugiere que “actualmente los temas tienen un mayor procesamiento armónico. Tratamos de no ser muy estructurados, pero no abandonamos la armonía completamente.”

A la libertad formal y tonal se le suma la libertad métrica: “Soy baterista así que no puedo tener la pretensión de hacer melodías, pero trato de que la batería dialogue con el resto de los instrumentos, no hago una base para acompañar a los demás“, explica Hernán Rodríguez, flamante baterista y trompetista del grupo.

Fuente: Clarín