Hugo Lobo | Discos

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En su barrio de Villa Pueyrredón, Hugo Lobo creció rodeado de amigos que escuchaban ska jamaiquino y 2 tone -la segunda oleada del género-. Sus primeras experiencias con la música las tuvo a los seis años, pero en esa época todavía tocaba la batería. La elección de aquel instrumento estuvo influenciada por su padre Rubén Lobo, quien fue percusionista de Mercedes Sosa. Aunque era chico, a esa edad Huguito se juntaba con otros pibes y grababan casetes que vendían en las casas cercanas.


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2014-HugoLobo-StreetFeeling-Front
STREET FEELING
2014
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STAY RUDE
2016

Hugo es el hijo de Rubén Lobo, baterista y percusionista que colaboró con medio mundo y que tocó, por ejemplo, diez años en la banda de León Gieco y muchos más con Mercedes Sosa. Por acción o reacción, como suele ocurrir en cualquier casa de hijo de vecino pero aquí más, la relación con su padre fue determinante.

A pesar de ser folklorista, mi casa estaba llena de vinilos de Earth, Wind & Fire, Barry White, Barry Malinow, Chicago, Los Carpenters. Los escuché todos. Yo a los 5 años estudiaba batería, era una bestia. A los 8 leía música… En cuarto grado me metí en el conservatorio. Tenía permiso para entrar más tarde a la escuela, iba al Manuel de Falla. A los 14 intenté salir del influjo de mi viejo y me puse a estudiar piano… pero me cagó. Porque –yo no sabía– él también tocaba el piano. Fue heavy para mí, como tener un profesor adentro de tu casa que, además, es tu viejo. Me tomaba lección todos los días. Lo detestaba; después lo adoré. Me llevaba a todas las grabaciones y conciertos, estuve en la casa de Sandro, fuimos a Badía y Cía, a Si lo sabe cante… Yo le hacía de plomo: le armaba la batería en cinco minutos.

Su primera banda se llamó Mama Loo Iceland, de la cual todavía conserva los casetes. “Los escuchás hoy y éramos re creativos, teníamos estribillo y todo. Sin querer hacíamos reggae y ska, del estilo de Los Fabulosos Cadillacs, Los Pericos y Los Intocables”.

lobo-madnesConseguir discos del género era toda una odisea. En las revistas se publicaban avisos en los que un particular ofrecía su colección, y el ya adolescente Lobo iba a su casa y le decía qué temas quería que le grabara en un cassette. Era la manera que tenía para contar con una visión general, porque no había mucha información más allá de algunas bandas, como Madness y The Specials.

Hugo Lobo es un notable contador de anécdotas. Pueden ir desde su paso por las orquestas juveniles del Bernasconi y del Mariano Acosta a su promisoria carrera como basquetbolista y su abrupto final.

“Entre los 6 y los 19 años jugué al básquet. Llegué hasta juveniles y hasta hice banco en Primera. Jugué en Pueyrredón, en San Andrés, en Villa Adelina, en Círculo de Urquiza… Ya al final no me interesaba, estaba atrapado por la música. Me acuerdo que en el ’98 estaba tocando con Todos Tus Muertos. Los conciertos terminaban tardísimo… un show de viernes a la noche terminó a las siete de la mañana, y yo ese sábado jugaba a las nueve y cuarto para Círculo de Urquiza. Fidel Nadal me dejaba en el barrio porque mi casa le quedaba de paso; me cambiaba e iba a jugar… Yo ya había arrancado mal, porque Círculo de Urquiza había comprado mi pase y yo me esquincé a los dos días por ir a bailar a La Negra. Bueno, la cosa es que en ese partido yo estaba sin dormir y la veía pasar: me sacaban la pelota todo el tiempo. De la impotencia le pegué una patada a un jugador rival, el referí me cobró técnico; lo insulté y me cobró otro técnico… Le di una piña. Se armó una batahola bárbara. Me citaron del Tribunal de Disciplina ¡y me suspendieron por 99 años…! Me deben quedar 86, 87 años de suspensión.”

2015-10-30-HugoLobo-MelodyForRico-07Después de quedar suspendido de por vida en el básquet, Lobo se dio cuenta de que quería vivir para la música. Por eso, en 2000 fundó Dancing Mood, un grupo diferente a todos los que había en Buenos Aires. Su idea fue darle a los vientos el lugar que se merecían, y lo logró.

Lo más loco es que somos una banda de cortinas que te agota un Luna Park. Cuando sonamos en las radios nadie nos nombra, porque al ser instrumentales estamos de fondo –argumenta-. Con los años nos hicimos conocidos por el boca a boca, aunque soy consciente de que las bandas van y vienen: vi subir y bajar a un montón de gente, y estoy preparado para eso. Creo que el que va a los shows de Dancing Mood es porque le gusta de verdad, no porque se lo inculcan todo el tiempo en los medios”.

Hugo llegó a formar parte hasta de ocho bandas a la vez: Turf, 2 Minutos, Lumumba, Mimí Maura, Los Cafres, Riddim, Un Kuartito y, obviamente, Dancing Mood. Entre sus antecedentes más notables cabe destacar que tomó clases con el prestigioso Américo Belloto durante tres años, y las clases consistían en tocar alternativamente una misma nota.

“Américo daba sus clases en un negocio, en una galería… Me decía: ‘Tocá un sol’ y se iba. Yo de pronto lo veía por un espejo, que conversaba con un amigo. El escuchaba lo que yo tocaba, pero parecía que no me daba bola. Regresaba y me decía: ‘Seguí con la misma nota, pero con esta boquilla’. Y desaparecía de nuevo. Al rato volvía y me decía: ‘Terminó la clase, es tanta plata, hasta la próxima’. Estuve seis meses así, sentía que me estaba robando el dinero. Un día me planté y le dije que estaba harto, que quería tocar algo. ‘Ah, ¿querés tocar algo? Vení’. Agarró su trompeta, buscó unas partituras de un dueto barroco que eran un quilombo, imposibles de leer… Al tercer compás me perdí. ‘¿Ves? No sabés tocar… Seguí con la notita ésa’. En el momento lo odié, pero fue una gran enseñanza. Belloto no estaba loco, es todo un concepto de aprendizaje de la trompeta, que es un instrumento muy especial, muy complejo. El conservatorio me dio disciplina y técnica, pero también aprendí mucho con mis clases particulares. La idea es: no vas a clavarla nunca en el ángulo si primero no le das a la pelota contra la pared con la derecha, con la izquierda, con tres dedos…”

vamoslospibesDesde hace algunos años practica boxeo con el campeón mundial Marcelo Domínguez, un deporte que según él lo ayudó a llevar una vida más sana. “Hubo épocas en las que estuve metido en los excesos, y practicarlo me rescató al 100% de eso. Ya me agarraban ataques de pánico y un montón de cosas que no podía controlar”. Así como al trompetista lo salvó el deporte, él también trata de ayudar a los demás. En 2013 fundó Vamos los Pibes, una orquesta infantil y gratuita en la que los chicos aprenden todo tipo de instrumentos. Funciona en el Centro Cultural del club Atlanta, y allí también ejercitan el respeto, el compañerismo y la solidaridad.

Se trata de sentirse integrado, y ser parte de un grupo. No sé si van a salir concertistas profesionales, pero trato de inculcar buenos valores”, dice. En esta etapa de su vida, Lobo quiere dedicarse a eso. Hay 40 chicos que ya forman parte, y se abrirá otra inscripción para el año que viene. Además está expandiendo la idea en Rosario, y planea llevarla a todas las provincias donde pueda. “Siempre que haya gente que tenga tiempo, corazón y ganas para hacerlo, va a funcionar”.

Entre la gran cantidad de bandas con las que ha trabajado sin duda no podemos dejar de nombrar a Los Fabulosos Cadillacs, donde actualmente y desde el año 2008 toca la trompeta y con quienes ha recorrido el mundo desde el regreso con el Satánico Pop Tour y más recientemente con la gira de celebración de los 30 años de carrera de la banda.

2014-Hugo-Lobo-Street-Feeling-FrontDiscoA finales del 2014 el trompetista argentino lanzo su primer disco en solitario, el cual fue fue grabado durante el mes de octubre del mismo año en 2031 Studio & Tixa Records en la ciudad de Buenos Aires.

Este primer trabajo está conformado por 16 temas, de los cuales se destacan 3 temas de su autoría: Street Feeling, primer tema del disco y que dá el nombre al mismo, además de Nothing Hill y Walking In The Neighborhood, este último junto al cadillac Fernando “Trombo” Albareda quien participa como músico invitado en el trombón.

Dentro de los restantes 13 temas del disco encontramos versiones de grandes clásicos de ska, rocksteady & reggae, donde podemos disfrutar de invitados de lujo como lo son Pauline Black en Carry Go Bring Come, Rico Rodriguez en I Know, Winston “King Cool” Francis en Roof & Toof y Pablo Molina en Lonely Days.

Para cerrar con broche de oro este primer album, Hugo Lobo incluye una versión del tema Galápagos, el cual fue escrito por Flavio Cianciarulo para el disco Bares y Fondas, primer trabajo de estudio de Los Fabulosos Cadillacs editado en el año ’86, en cual participa como invitado el cadillac Mario Siperman en teclados.

Este primer trabajo solista ha permitido a Lobo llegar a todo el interior de Argentina asi como en países como Costa Rica, México, Nicaragua, El Salvador y Peru, donde ha tenido la oportunidad de presentar junto a mas de un centenar de músicos locales en cada lugar que visita.

Para este 2016 ya se viene Stay Rude, segundo disco en solitario de Hugo Lobo. Actualmente el trompetista se encuentra afinando los últimos detalles de este nuevo trabajo que se espera este disponible en unas semanas.

Fuente: RevistaSoyRock.com | Página 12 | Costa Rica Fabulosa

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